Otro guion (inicio)
Carlos se despierta sorprendido por lo que acaba de soñar. Su ropa está completamente empapada. De un brinco se incorpora y se dirige al baño, esperando que no sea cierto. Prende la luz. Mira su rostro en el espejo. Un increíble hueco en su hombro derecho le permite ver a través de él.
Fue cierto. Un hombre le disparó en el hombro derecho, dejando semejante agujero en su cuerpo.
Al verse bañado en sangre, desmaya.
En el sueño lo recuerda todo, entre partes cortadas. Recuerda el como había quedado de verse con Fabricio para que le entregara dos grapas de cocaína. Y después, como había inalado el polvo al lado de un mendigo. Otro flashazo. Es Carlos con una pistola en la mano, gritándole a un hombre que conduzca más rápido, dirigiéndose a un cajero, robándole y dejando tirado al hombre después de haberle propinado semejante golpe en la nuca. Por último Carlos entra a su departamento y en él se encuentra Fabricio con otros 4 hombres. Le piden el “cargamento a Carlos”, éste niega tenerlo en su casa. Fabricio saca su pistola y le dispara en el hombro, para “refrescarle la memoria”.
Mañana vendrán por Carlos, y la bala no estará en el hombro.
Carlos despierta de su estado inconciente, se cambia de ropas y se dirige al departamento contiguo para pedir un poco de medicamento. Toca la puerta, y nadie le abre. Carlos vuelve a desmayar, quedando inconciente.
En el departamento se encuentra Susana, tiene su cuarto hecho un desastre, su cama se encuentra en llamas. Ha cogido las fotos de su esposo, y ha decidido quemarlas. Esa mañana un hombre que Susana contrató le habló para contarle que sus sospechas eran correctas, que su esposo la engañaba con otra mujer, y que tenía hijos con ella.
Susana nunca pudo tener hijos. Viendo el espectáculo, y excitada por la sensación de muerte que le emana el calor de las llamas, Susana abre la ventana y salta, transformándose en un halcón que vuela por los cielos.
El cuerpo de Susana cae súbitamente al lado de los pies de Marco, que al verla reacciona y sigue corriendo. La vida de Susana le recuerda que debe de seguir luchando por su propia vida, y escapar de los policías que vienen persiguiéndolo. Marco acaba de robar un banco. Sigue corriendo si fijarse el lugar en el que acomoda los pies. Súbitamente un coche que viene a exceso de velocidad lo golpea, Marcos queda tendido en el asfalto, pintando todo el piso con su sangre, los policías se acercan y toman el dinero que llevaba en las manos. El hombre que acaba de poner fin a su vida, sale del auto, para tratar de hacer algo, los policías le exigen que se retire del lugar, y que guarde silencio porque si no lo apresarán.
El hombre comprende lo que ha pasado, los policías se han quedado con el motín, y la cantidad que traía Marco en sus manos es el precio de su libertad.
E hombre sigue su camino y se detiene en un semáforo meditando en lo que ha pasado, cuando Nico “marca” su automóvil con una lata para “gratifis”, el hombre sale del auto y corre tras Nico tratando de golpearlo, pero Nico es más rápido y escapa.
Nico sigue corriendo, y entra a un edificio abandonado. En el edificio saluda a sus amigos, son 5 chicos de 13 y 14 años, está apunto de sentarse, cuando escuchan los gritos del papá de Nico de que salgan del lugar. Sus amigos huyen, pero para Nico es muy tarde, su papá lo ha cogido de un brazo, y lo lleva a regañadientes hacia el coche.
De regreso a la casa de Nico, hay un congestionamiento y muchas patrullas. Su padre baja del coche y ve a Susana tirada. Se hinca ante su cuerpo y llora amargamente. Es su esposa quien ha muerto.
Fue cierto. Un hombre le disparó en el hombro derecho, dejando semejante agujero en su cuerpo.
Al verse bañado en sangre, desmaya.
En el sueño lo recuerda todo, entre partes cortadas. Recuerda el como había quedado de verse con Fabricio para que le entregara dos grapas de cocaína. Y después, como había inalado el polvo al lado de un mendigo. Otro flashazo. Es Carlos con una pistola en la mano, gritándole a un hombre que conduzca más rápido, dirigiéndose a un cajero, robándole y dejando tirado al hombre después de haberle propinado semejante golpe en la nuca. Por último Carlos entra a su departamento y en él se encuentra Fabricio con otros 4 hombres. Le piden el “cargamento a Carlos”, éste niega tenerlo en su casa. Fabricio saca su pistola y le dispara en el hombro, para “refrescarle la memoria”.
Mañana vendrán por Carlos, y la bala no estará en el hombro.
Carlos despierta de su estado inconciente, se cambia de ropas y se dirige al departamento contiguo para pedir un poco de medicamento. Toca la puerta, y nadie le abre. Carlos vuelve a desmayar, quedando inconciente.
En el departamento se encuentra Susana, tiene su cuarto hecho un desastre, su cama se encuentra en llamas. Ha cogido las fotos de su esposo, y ha decidido quemarlas. Esa mañana un hombre que Susana contrató le habló para contarle que sus sospechas eran correctas, que su esposo la engañaba con otra mujer, y que tenía hijos con ella.
Susana nunca pudo tener hijos. Viendo el espectáculo, y excitada por la sensación de muerte que le emana el calor de las llamas, Susana abre la ventana y salta, transformándose en un halcón que vuela por los cielos.
El cuerpo de Susana cae súbitamente al lado de los pies de Marco, que al verla reacciona y sigue corriendo. La vida de Susana le recuerda que debe de seguir luchando por su propia vida, y escapar de los policías que vienen persiguiéndolo. Marco acaba de robar un banco. Sigue corriendo si fijarse el lugar en el que acomoda los pies. Súbitamente un coche que viene a exceso de velocidad lo golpea, Marcos queda tendido en el asfalto, pintando todo el piso con su sangre, los policías se acercan y toman el dinero que llevaba en las manos. El hombre que acaba de poner fin a su vida, sale del auto, para tratar de hacer algo, los policías le exigen que se retire del lugar, y que guarde silencio porque si no lo apresarán.
El hombre comprende lo que ha pasado, los policías se han quedado con el motín, y la cantidad que traía Marco en sus manos es el precio de su libertad.
E hombre sigue su camino y se detiene en un semáforo meditando en lo que ha pasado, cuando Nico “marca” su automóvil con una lata para “gratifis”, el hombre sale del auto y corre tras Nico tratando de golpearlo, pero Nico es más rápido y escapa.
Nico sigue corriendo, y entra a un edificio abandonado. En el edificio saluda a sus amigos, son 5 chicos de 13 y 14 años, está apunto de sentarse, cuando escuchan los gritos del papá de Nico de que salgan del lugar. Sus amigos huyen, pero para Nico es muy tarde, su papá lo ha cogido de un brazo, y lo lleva a regañadientes hacia el coche.
De regreso a la casa de Nico, hay un congestionamiento y muchas patrullas. Su padre baja del coche y ve a Susana tirada. Se hinca ante su cuerpo y llora amargamente. Es su esposa quien ha muerto.

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